Un estudio reciente de la Universidad de Stanford, liderado por Erik Brynjolfsson, advierte que la llamada “Revolución de la Inteligencia Artificial (IA)” ya está impactando de manera significativa y desproporcionada a los trabajadores jóvenes en Estados Unidos. Es que la Inteligencia Artificial (IA) está transformando el mundo del trabajo a un ritmo acelerado.
Un impacto que está afectando especialmente a la Generación Z —personas nacidas entre 1997 y 2012— que se incorpora al mercado laboral.
Los hallazgos del estudio de la Universidad de Stanford
El análisis, basado en millones de registros de nómina provistos por ADP (Automatic Data Processing), la empresa de gestión de nóminas y recursos humanos más grande de Estados Unidos, revela una disminución relativa del 13 % en el empleo de trabajadores entre 22 y 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA, como el servicio al cliente y la ingeniería de software.
En contraste, el empleo de trabajadores con más experiencia se mantuvo estable o incluso creció. Esto indica que la experiencia y el conocimiento tácito actúan como un escudo contra la automatización.
Automatización vs aumento: dos caras de la IA
Un aspecto clave del estudio es la diferencia entre dos formas de impacto de la IA:
Automatización: cuando la IA sustituye directamente tareas rutinarias, generando pérdida de empleo en niveles iniciales.
Aumento: cuando la IA complementa y mejora el trabajo humano, sin reducción notable de contrataciones.
Este matiz es esencial, pues invita a repensar la narrativa sobre la IA: no toda innovación tecnológica implica desplazamiento laboral, pero sí exige adaptación de los trabajadores.
Implicaciones para la Generación Z
La investigación muestra que la Generación Z enfrenta un mercado laboral más desafiante que generaciones anteriores. Su “falta de trayectoria” ya no es neutral: se convierte en un factor de vulnerabilidad frente a la IA.
Esto plantea la necesidad de:
Reforzar la formación en habilidades difíciles de automatizar (creatividad, criterio, liderazgo).
Promover programas de recapacitación y aprendizaje continuo.
Incentivar el uso aumentativo de la IA, en lugar de verla como un competidor directo.
El estudio de Stanford aporta evidencia temprana de que la IA está modificando las dinámicas de acceso al empleo juvenil. No se trata de un colapso inmediato, sino de un desplazamiento selectivo que exige nuevas estrategias educativas, políticas laborales y un cambio en la mentalidad de los jóvenes profesionales.
En otras palabras: la Generación Z no está perdiendo el futuro del trabajo, pero sí debe reinventar la forma de insertarse en él.
Fuente: Revista Fortune
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